El sábado llegó, pasó y miles de cosas más pasaron despúes.... cosa curiosa el tiempo...
Los eventos en nuestras vidas se dan, así, sin más. No importa cuanto pueda uno estar esperando que pase algo... siempre hay algo que nos sorprende más... y eso me es tremendamente inquietante. Las cosas sencillas son las que nos sorprenden más, la vida se va dando como una sumatoria de pequeñeces, impredecibles algunas aunque otras no tanto. Pero no importa si es grande e importante y lo estamos esperando hace mucho o si sucedió de improviso, lo que importa es la clase de marca que dejan en nosotros... por eso a mi, siempre me resultan más atrapantemente emocionantes las situciones imprevistas. La sorpresa que producen y la libertad que le dan a la imaginación, hace que me prenda de ellas y me alimente de ilusión con tanta fuerza que casi todo lo demás desaparece.
En la foto: una flor de mi jardín, cosa sencilla que siempre emociona. Ultimamente he estado practicando mucho con la cámara y me ensañé con mi jardín, que está todo florecido...
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