Las interpretaciones siempre son subjetivas; a la propia experiencia del lector, a la idea que el receptor tiene del emisor, a las circunstancias del entorno en el cual se da el intercambio.
El lenguaje es, por sobre todo, una herramienta limitadora. La imaginación, los sentimientos, la realidad, llevados a palabras escritas o habladas, sufren transformaciones.Debe ser por eso que sentimos que no nos entienden cuando queremos explicar algo, que siempre nos faltó decir algo, o que, dijimos algo que no era lo que queríamos decir. Todo es tan subjetivo y limitado...
Una imagen vale más que mil palabras, pero más que una imagen vale una caricia y el momento indicado más que toda la espera.

En la foto: ¿Quién, cuando mira una nube, ve sólo eso?
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