Meses después sigo sin entender que pasó. Y lo peor es que ya ni siquiera hablamos.
Me gustaría entender porque la gente se complica la vida más de lo necesario...
Me gustaría llamarte, pero se que me vas a contestar mal, como a ese mail que te mandé.
Siempre son duras las despedidas.
martes, 22 de febrero de 2011
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